Comunicación, postureo y exhibicionismo

Las redes sociales se gestaron a título de comunicación entre personas y grupos, para compartir información, contenidos, ideas, imágenes… como es el caso que en estos momentos nos ocupa.

En relación a  niños o adolescentes ya existen plataformas específicas de sensibilización, educación e información como Pantallas amigas donde impera el sentido común: No cuelgues en la red lo que no querrías ver en la portada de un periódico, en el tablón de anuncios de la comunidad de propietarios de la escalera, del instituto, de la universidad, del trabajo…

Para familias quizás tendríamos que reflexionar también sobre los grupos que nos absorben y roban tiempo de dedicación a nuestro papel de padres, o los famosos grupos de clase de nuestros hijos donde a menudo hay más de derribo que de información, pero estos serían motivo de otro post.

En este momento podríamos ahondar en otro fenómeno del mundo de los adolescentes e incluso adultos. El fenómeno de compartir imágenes y vídeos se reconvirtió en el famoso postureo: no es exactamente que me haya sucedido esto, sino que preparo la situación para ser contada (por ejemplo, no sé aún si me va a gustar esta paella que parece tan apetecible pero incluso antes de empezar ya publico que es deliciosa aunque luego me la coma fría; o me descalzo en esta playa aunque sea invierno, sólo para demostrar que he estado en ella). En definitiva, hago de la imagen el fin con la única intención de notoriedad en la red, no del disfrute de la misma. Puede rayar el esnobismo  pero es más inocuo de lo que parece: no hay maldad en que alguien quiera fardar de algo aunque no sea exactamente real.

Siguiente paso: el exhibicionismo. Podría ser considerado como postureo, pero tiene un componente de mal gusto. Cierto que en este punto cada cual tiene su tolerancia o matiz en un grado distinto, pero no lo es menos que todos tenemos nuestro límite y que a menudo nos llegan imágenes o vídeos cuyo contenido ya no es simplemente superfluo como sería el postureo sino que es ofensivo, y además ahora está mejor valorado: cuanto mayor es el «espectáculo» más notoriedad en la red porque lo que antes estaba en la cresta de la ola ahora es simplemente vulgar, ya lo hace todo el mundo. Y así tengo que extremar mi originalidad hasta rayar lo que es desagradable.

Podrán llegar comentarios  en el sentido de vivir a contracorriente…, pero el único motivo de la reflexión es ¿educamos en las redes sociales para no llegar a estos extremos?

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