Del JClic a la Competencia Digital secuenciada

12 Feb

El papel que ha tenido la tecnología durante las últimas décadas en las escuelas de Primaria (6-12 años) de Cataluña ha experimentado una interesante evolución. Cuando yo estudiaba en los Salesianos de Horta de Barcelona, finales de los años ochenta, el aprendizaje tenía como eje central la informática: fría, tradicional, oscura (c:) y programadora.

Años más tarde, hablamos de finales de los años noventa, los maestros más digitales, que no los más jóvenes, se atrevieron a integrar la tecnología en algún momento de la secuencia enseñanza-aprendizaje. Aquellos maestros exploradores, otorgaban e intuían en la tecnología cierto protagonismo didáctico en aquel momento con poco potencial.

La tercera etapa, (2000-hasta la actualidad), condicionada con el hecho de haber vivido en directo la eclosión de la integración de la tecnología en la vida de las personas (en el ámbito personal y profesional, emocional, comunicativo), tenemos que reconocer que las escuelas catalanas no han sabido proporcionar a las TIC el papel que les corresponde teniendo en cuenta el potencial actual.

En la actualidad existe una cierta confusión o ignorancia profesional en los claustros respecto a las TIC, las TAC, la competencia del tratamiento de la información y competencia digital, y su integración en el aula. Como resultado de esta ineficiencia, tenemos que si preguntas a los niños catalanes qué hacen con el ordenador en el colegio, muchos coincidirán en responder JCLICs.

Sin ningún tipo de duda, existen ciertos atenuantes de esta situación: las tradicionales aulas específicas con ordenadores, y su uso quincenal, las frecuentes averías y el mantenimiento, la obsoleta formación del profesorado y la inoperancia de los equipos directivos, han sido y son elementos que han condicionado el uso de las TIC por parte de los maestros, que vieron en los JCLICs la salvación digital.

Pero también existen ciertos agravantes, que confieren al alumnado cierta indefensión, sirva como ejemplo el caso de los siguientes elementos:

El primero, en relación a la alfabetización digital: pedir a los alumnos trabajos con ordenador sin haber trabajado sistemáticamente la mecanografía. Por todos es conocido el uso indiscriminado del alumnado del copiar y pegar y de su relación con la lectura comprensiva y de la adquisición de criterio y validación de la información. Pero, alguien se ha preguntado qué velocidad tienen los alumnos cuándo escriben con el ordenador. Les ayudamos o ya lo aprenderán ellos.

Segundo, en relación con un elemento clave a nivel competencial, buscar información. En este sentido, en ámbitos escolares, a menudo existe el discurso peyorativo de la Wikipedia como fuente de información. No entraremos en este debate, pero capacitamos a los alumnos en un proceso vital como es el proceso de búsqueda de información, o lo obviamos y esperamos que Google haga su función.

Pero para mi, el elemento clave es la falta de una programación vertical y horizontal, consensuada y sobretodo estratégica de la competencia digital y del tratamiento de la información en Primaria. Partiendo de los aspectos normativos y teniendo en cuenta los
recursos humanos y los digitales, la programación compartida y estratégica de esta competencia, supone uno de los documentos vivos más importantes de los centros educativos durante los próximos años.

Post recomendado:
http://elbonia.cent.uji.es/jordi/2011/06/12/el-plan-tic-o-tac/

Documento recomendado:
http://es.scribd.com/doc/15107323/planTAC1

Blog de interés: http://ticotac.blogspot.com/

 

El reloj de la Escuela

05 Feb

(Suena el timbre)
El tiempo en la Escuela responde desde hace mucho a un modelo organizativo basado en el que fuere de la producción industrial propia de finales del s. XIX. De esta manera, no es de extrañar que todavía hoy la organización horaria escolar sea el resultado de distribuir fraccionariamente unas áreas curriculares de acuerdo con su peso en el currículo y en una sucesión lineal de contenidos, como si de una cadena de montaje se tratara.

En la mayoría de centros educativos, el tiempo gobierna, dirige y condiciona. Los alumnos se procesan por edades y por cursos. Disponen de un determinado tiempo en una determinada edad para alcanzar unos objetivos curriculares. Si no lo logran, se habla de repetición, fracaso, trastorno… porque no se puede parar la producción, el tiempo apremia. Para lograr la máxima eficiencia, su aprendizaje se desarrolla de forma segmentada, en cadenas curriculares paralelas, que se encajan en un equilibrado y funcional diseño horario, pero que a su vez implica presuponer que nuestra estructura neuronal se organiza en asignaturas.

Lo irónico de la situación es que los alumnos cada vez aprenden más fuera del horario escolar. Su aprendizaje ya no depende exclusivamente del espacio (centro educativo) ni del tiempo (horario escolar). Son los new millenium learners (OCDE), que haciendo uso de sus habilidades digitales, en Internet y en las redes sociales esencialmente, aprenden de acuerdo con sus verdaderos intereses y al margen del currículo oficial.

(Suena el timbre)
Los docentes también son parte del sistema. Están tanto o más institucionalizados que los alumnos. Tienen poco margen de innovación, no disponen de tiempo. Las exigencias del currículo, de las leyes educativas, de la administración, del ideario del centro, de las familias y del contexto inciden en el qué y cómo enseñar y se suman al ya condicionante cuándo.

El tiempo de los maestros y profesores también rinde cuentas al horario escolar. La mayoría de su tiempo, lógicamente, está destinado a la docencia siempre de acuerdo con la asignación horaria de cada área curricular y, una pocas horas (entorno al 15-20% del total) para diseñar las actividades de aprendizaje, corregir, evaluar, resolver conflictos entre alumnos, entrevistarse con padres y madres, formarse, preparar salidas, desarrollar acciones y seguimientos tutoriales, reunirse con los otros profesores, solucionar tareas burocráticas, atender alumnos enfermos, preparar materiales para las clases… por citar algunas.

Esta sobredimensión de las tareas de los docentes conlleva economizar y priorizar. Hecho que, generalmente, se traduce, entre otras cosas, en una replica continua de los diseños didácticos y de las unidades de programación, contribuyendo a un modelo de Escuela prácticamente inmutable. Nicholas Negroponte, en su libro El mundo digital, ya planteaba este desfase cuando decía que un cirujano del siglo XIX no podría operar en un quirófano actual, mientras que un maestro del siglo XIX sí que podría dar clase en nuestras escuelas de hoy.

(Suena el timbre)
Esta realidad nos dirige a una única conclusión: el sistema ya no responde a su objetivo. La Educación, de calidad, es un valor de futuro. En un tiempo de crisis como el actual, deberíamos pensar no solo en el mañana sino en las próximas décadas. Es complicado divisar un futuro mejor, si las futuras generaciones van a recibir una educación más obsoleta que las actuales. Es difícil esperar una educación mejor, si los que están moral y formativamente capacitados para liderar el cambio, los docentes, no tienen ni el tiempo, ni el espacio, ni el reconocimiento necesario para llevarlo a cabo.

Quizá, ha llegado el momento de dejar de perder el tiempo.

(¿Suena el timbre?)

Actitud vital docente

23 Jan

La innovación educativa tiene muchas patas: quizás casi tantas como personas (maestros o no) quisieran aportar una parte de si mismas a la educación, reglada o fuera de ella.

Seguro que nos vendrán a la cabeza propuestas metodológicas, formales, tecnológicas, materiales… Pero quiero centrarme en el sujeto activo que media en la educación y su actitud frente al alumno. Hay quien pensará que es caduco pensar en el profesor cuando dentro de un par de décadas habrá un sujeto virtual impartiendo clases. No voy a negarme (y menos en este entorno) a futuros avatares u otros artilugios dando clase: pero me resisto a creer en la desaparición del mediador profesor que, aún en un rol muy distinto al que imparte una clase magistral, forma parte activa como persona sensible a los alumnos, sus capacidades y potenciales, sus respuestas cognitivas y emotivas, su maduración…

Parte de la innovación (no sé qué porcentaje) tiene que venir de la actitud del docente y, muy ligada a ella, la capacidad de comunicación. Todos hemos sido protagonistas u oyentes de conversaciones del tipo ese profe es muy bueno pero no sabe explicar. Y me pregunto: ¿cuántos de nosotros tenemos conocimientos sobre técnicas de comunicación? (quedaría aquí una ventana abierta para un diálogo futuro).

Pero por encima de cualquier técnica, la actitud frente al discente y a la discencia: ¿qué aporto yo para que el alumno progrese? Y cada cual va a responder algo distinto: unos quizá soportes tecnológicos avanzados y contenidos digitales bien elaborados; otros, dedicación muy individualizada a los alumnos; otros, innovación metodológica; o espacios y agrupaciones; o sistemas de evaluación y autoevaluación de los alumnos; o técnicas de motivación del alumnado,… o cuantas otras saldrán en este foro. Me da lo mismo unas respuestas que otras. No por menospreciar ninguna sino al contrario: porque en la semántica de todas hay algo intangible pero poderosísimo: esa actitud del docente a la cual me he referido, la actitud necesaria para que una persona con titulación para impartir la docencia sea en realidad algo más, sea en realidad Maestro o Profesor (el apelativo varía según la lengua o la realidad social dentro de una misma lengua).

Maestro o Profesor es la persona que imparte con devoción, pasión, dedicación, implicación… en definitiva, motivación para ponerse enfrente de un grupo y dar, al grupo y a cada uno de sus integrantes, lo mejor de si mismo. No es lo mismo impartir que ser maestro. Y la diferencia cada cual la expresará a través de unas técnicas u otras, una propuesta de innovación educativa u otra: pero emanará siempre de la misma fuente, la actitud vital del maestro.

Maestro es cualquier persona con capacidad docente que tiene una actitud vital positiva para hacerlo.

Y cada cual tiene el derecho a preguntar o incluso criticar si esta actitud vital es, y pertenece o no, a la innovación educativa:

  • Al apartado educativo por supuesto por evidente, hasta que alguien no me convenza de lo contrario.
  • Al de innovación seguro que más de uno habrá pensado que no, que esto es más viejo que andar a pie. Lo respeto pero no lo comparto: la más antigua de las innovaciones de la humanidad, la que de hecho nos diferenció de nuestros ancestros simios, la capacidad de levantarnos sobre las dos patas traseras y así tener la capacidad de manipular con las manos y en definitiva embrión del pensamiento humano y de la dominación de la tierra, no la hemos ni completado ni mucho menos desarrollado de forma efectiva o correcta. ¿Por qué entonces el desarrollo de la actitud docente, por muy antigua que sea, la hemos completado con eficacia y ha dejado de pertenecer a la categoría innovación?

Permitidme pues que repita la fórmula de innovación educativa:

Maestro = docente + actitud vital

Como consecuencia, pues, defenderé a capa y espada aquel maestro que, mejor con muchos recursos tecnológicos que con pocos, se preocupa por activar la mencionada actitud vital frente a su alumnado por encima de otro que simplemente decora su trabajo rutinario con el uso de una pizarra digital, por ejemplo.

Para concluir: en mi círculo próximo ha pasado desapercibido un artículo publicado en The New York Times sobre un estudio realizado por economistas de las universidades de Harvard y Columbia y que ha referenciado el impacto económico que supone un buen o mal maestro en 4º de Primaria (9-10 años).

INCLUD-ED: actuaciones de éxito en educación

18 Jan

La superación de la exclusión social es una de las prioridades en las que se afronta Europa actualmente, sin lugar a dudas, la educación juega un papel muy importante.

CREA (Centro Especial de Investigación en Teorías y Prácticas Superadoras de Desigualdades de la Universidad de Barcelona) ha sido la encargada de dirgir el  proyecto de investigación educativa de mayor rango y recursos realizado en Europa (3,5 millones de euros): INCLUD-ED (2006-2011). La investigación ha contado con la participación de centros educativos de 13 países europeos como, por ejemplo, Finlandia, Reino Unido, Romania, Austria, Bélgica, Letonia, Hungría, Lituania o Irlanda.

INCLUD-ED ha analizado las estrategias educativas que contribuyen a superar las desigualdades y que fomentan la cohesión social, y las que fomentan la exclusión social, centrándose especialmente en los grupos vulnerables y marginalizados. El principal objetivo ha sido identificar las estrategias que a su vez utilizarán las personas encargadas del diseño de políticas, las personas a cargo de la gestión educativa, los docentes, los alumnos y las familias.

Un ejemplo claro de éxito es el colegio público la Paz, Albacete, donde  había un 40% de ausentismo, abandono escolar, y la matrícula era de 90 alumnos. Gracias al cambio del modelo educativo, donde la escuela se abrió a la comunidad y adoptó un modelo participativo, hoy el ausentismo está en un 10%, y la matrícula en 198 alumnos.

Sin duda una de las claves del éxito de INCLUD-ED es su metodología. La metodología comunicativa crítica, potencia la participación directa y activa durante todo el proceso investigador de los grupos vulnerables estudiados, sin dejar la educación únicamente en manos de los “especialistas”.

Para conseguir todo esto, INCLUD-ED, se planteó las siguientes preguntas de investigación:

  1. ¿Qué sistemas y reformas educativas generan altos índices de fracaso escolar y cuáles generan bajos índices? (Analizar las características de los sistemas y reformas educativas que generan bajos índices de exclusión social y educativa, y los que generan altos índices)
  2. ¿Qué prácticas educativas (a nivel del sistema, de la escuela y del aula) aumentan el fracaso escolar y cuáles llevan al éxito escolar? (Analizar los componentes de las prácticas educativas que disminuyen los índices de fracaso escolar y las que lo aumentan.)
  3. ¿Cómo influye la inclusión/exclusión educativa a los grupos vulnerables, especialmente a las mujeres, las jóvenes, los migrantes, los grupos culturales, y las personas con discapacidades? (Estudiar cómo la exclusión educativa afecta a diversas áreas de la sociedad (empleo, vivienda, salud, y participación política) y qué tipos de oferta educativa contribuyen a superarlo.)
  4. ¿Qué intervenciones mixtas entre la educación y otras áreas de la política social contribuyen a superar la exclusión y a fomentar la cohesión social en Europa? (Investigar cómo afecta la exclusión social a diversas áreas de la sociedad, especialmente alos grupos más vulnerables (mujeres, jovenes, inmigrantes, grupos culturales y personas con discapacidades) y qué tipos de oferta educativa contribuye a superar su respectiva discriminación.)
  5. ¿Cómo contribuye la implicación de la comunidad en la educación a reforzar los vínculos entre la educación y diversas áreas de la sociedad? ¿Cómo contribuyen estas intervenciones mixtas a la cohesión social? (Analizar las intervenciones mixtas entre la política educativa y otras áreas de la política social e identificar cuáles están avanzando en la superación de la exclusión social y en la construcción de la cohesión social en Europa.)
  6. ¿Cómo se integran los resultados de los diferentes proyectos? ()

Puedes consultar a través de éste enlace los resultados del proyecto. En éste otro link puedes ver dos vídeos de padres que explican sus experiencias en INCLUD-ED y como éste los ha ayudado.

En la Conferencia Final del Proyecto, realizada en pasado 6 de diciembre en el Parlamento Europeo, se pudieron escuchar los testimonios de padres de familia y alumnos provenientes de colegios considerados exitosos. A través de éste link podéis consultar todas las intervenciones de la Conferencia.

El proyecto cuenta tambien con cuenta de twitter (@includedconf) donde a través del hashtag #includedconf se podía seguir la Conferencia Final a tiempo real.

 


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