Saber decir NO

La hiperprotección, el síndrome de los niños no nacidos, los niños burbuja, los niños sin capacidad de sobreponerse o afrontar problemas… muy a menudo nacen con la mayor de las buenas voluntades pero a la vez del mayor peligro: la incapacidad de afrontar frustraciones. ¿Alguien conoce un solo adulto que no haya sido sometido a una frustración? Si enseñamos a los niños a reír, a comer, a andar, a hablar, a relacionarse, a escribir… ¿por qué no les enseñamos que también existen las frustraciones y cómo superarlas? Evidentemente nadie les ha dado un bistec ni les ha puesto las zapatillas deportivas el primer día para hacer la maratón, pero entre un extremo y el otro siempre existen grises a medida de cada uno para ir haciendo camino.

Además el NO tiene propiedades terapéuticas reconocidas y sin demasiadas contraindicaciones:

  • Es sencillo porque no necesita demasiadas excusas: basta con un creemos que es necesario aunque podamos equivocarnos.
  • Es educativo porque sin límites no existe ni educación ni sociedad;
  • Favorece su autoimagen porque desean ser alguien;
  • Les aporta confianza porque sin un referente donde apoyarse el infinito del sí continuado no ofrece donde puntos de agarre;
  • Necesitan los límites, ni que sea para saber lo que anhelan saltarse;

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¿Qué juguete conocemos  –nosotros que somos tan pulcros buscando juegos educativos, no sexistas, no violentos, de materiales nobles, no discriminatorios…­– que cumpla todas estas propiedades y, además, tan barato? Sólo dos letras y dos sonidos, un NO en su punto y decisivo momento. Normalmente un SÍ lo acompañamos de falsas excusas por nuestra parte (solamente una vez, ahora me costará un rato, encontraremos el momento indicado…) y nos acostumbramos fácilmente.

Como padres y educadores a veces no somos suficientemente conscientes de la castración que les supone la ausencia del no: en el momento futuro de que la pareja, el proceso de selección de personal, el trabajo, la sociedad… les ofrezca un NO y lo desconozcan quizás entonces será tarde.

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